jueves, 18 de septiembre de 2014

Una exposición con estilo para HORST. P. HORST

HORST P. HORST necesitaba urgentemente una retrospectiva y el Victoria & Albert Museum de Londres se la ha concedido. El gran maestro de la fotografía por fin disfrutará de una exposición en la que se haga un recorrido por toda su obra. Hasta el 4 de enero de 2015 se podrá visitar esta exposición en la que también se explorará su obra menos conocida, siempre relacionándola con sus procesos creativos, su influencia y su legado.



Su lenguaje fotográfico ha sido definido como clásico pero la exposición del Victoria&Albert quiere romper con ese concepto. Horts era un fotógrafo muy experimental. Sus técnicas de colores y su manera distorsionada de percibir la forma chocaron con la estética de su época. La creación de una fotografía era para él un proceso colaborador que aglutinaba el talento del fotógrafo y la modelo con el del director artístico, el editor de moda, los asistentes del estudio y el set técnico. La profesión de modelo estaba aún por definirse en los años 30 así que quienes posaban para Horst era, en su gran mayoría, actrices o aristócratas. 



Igualmente fue un maestro de la luz, de la composición y la ilusión atmosférica que conjuraba un sensual mundo de sofisticación. Cierto es que su estilo, académico y depurado, agradaba a las clases más exquisitas pero también abrió camino hacia lo experimental. Fue uno de los principales colaboradores de la revista Vogue a la que se unió en 1931. En aquel momento París era el centro de la alta costura y la fotografía había comenzado a eclipsar a la ilustración en las revistas de moda. 



Allá por mediados de los 30 Horst encontró en George Hoyningen-Huene un mentor. Él consiguió convertirlo en el primer fotógrafo de Vogue. Sus fotografías comenzaron a aparecer en las ediciones francesa, británica y americana de la revista. En el subrrealismo imperante en el momento ayudó a Horst a encontrar caminos para reinterpretar el mundo. Su obra, durante ese período, tiene un gran misterio y posee elementos muy caprichosos e irreales combinados con una estética clásica. 



Condé Montrose Nast era un gran editor que había invertido grandes sumas de dinero en mejorar la calidad de reproducción de la imagen. Insistía en que los fotógrafos de Vogue tenían que trabajar con una cámara de gran formato que reprodujera cualquier detalle. Durante los años 40 Horts trabajó en el estudio de Condé Nast que poseía un estudio increíblemente equipado en el que pudo trabajar codo con codo con el director artístico Alexander Liberman. 



Los avances y técnicas de la fotografía de color fueron adaptados rápidamente al nuevo vocabulario visual de Horst. De este modo creó para Vogue un deslumbrante mundo de color. Sus fotografías en color no se exponen habitualmente porque la captura de color de la época se hacía sobre una transparencia que se reproduce fácilmente en las páginas de las revistas pero que no precisa del revelado fotográfico. Las que se exhiben en el Victoria&Albert pertenecen a un grupo que Horst reveló en 1938 para Condé Nast. 



Figura internacional, Horst trabajó predominantemente en París y Nueva York. Nacido en Alemania consiguió la ciudadanía americana en 1943. Como fotógrafo estuvo al servicio de los grandes: Chanel, Vionnet, Schiaparelli... Junto a Irving Penn y Richard Avedon es uno de los precursores de la fotografía de moda y del retrato en el siglo XX. La enorme cantidad de dibujos, impresiones, notas, álbumes de recortes y cartas que Horst preservó cuidadosamente durante toda su vida, unidos al material de los archivos de Condé Nast, dan fe en esta exposición de su virtuoso talento. 





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